La Paradoja Puertorriqueña

Por: Edwin C. Rivera Manso

Foto del Medio Facebook Noticentro por WAPA

El debate de los candidatos a la gobernación 2020 revolcó el gallinero. Las redes sociales estallaron en torno a cada cita del debate entre los observadores y cibernautas. Pero creo que ningún momento fue más tenso, neurálgico y dramático como el que giró en torno a la opinión de los candidatos acerca de la perspectiva de género y la educación, entre los que se expresaron y aquellos que ante la ocasión guardaron silencio sepulcral.

Y mientras las redes sociales se inundan de comentarios y de dimes y diretes, estamos llevando a cabo esta discusión contra un tétrico telón de fondo. Hoy amanecimos con la noticia que se añade a la tragedia que hace unos días vivimos, el hombre que causó la muerte a 2 mujeres (una de ellas con quien había tenido una relación consensual) y otro hombre, termina suicidándose para añadir al saldo una cuarta víctima. Es una violencia trágica, sin sentido, bizarra.

Foto Medio Facebook Noticentro por WAPA

Dentro de la sociología se postulan teorías para entender determinados fenómenos sociales. La teoría es el análisis y el enunciado de cómo y por qué un conjunto de hechos se relaciona entre sí.

En sociología, las teorías nos ayudan a comprender cómo se relacionan los fenómenos sociales observados y como se puede dar cuenta de ellos para su resolución. Sin embargo, una característica importante es que dichas teorías deben basarse en investigación y evidencia, no en la mera conjetura de quienes las postulan.

Y como sociedad tenemos que enfrentar el conflicto social de la violencia que vivimos. Nuestra sociedad tiene que introspeccionar seriamente en torno a esta problemática que nos arropa. Y el problema es real, esto no admite discusión señores.

Somos violentos en las redes sociales, baste con opinar distinto para que usted reciba la hostilidad de los que no opinen como usted, aunque se promuevan como los paladines de la tolerancia. Hay violencia en las escuelas entre los estudiantes. La violencia entre los conductores y en el tránsito es notable. Tenemos iglesias con cánticos y teologías violentas. Tenemos centros de gobierno donde se violenta a los que se pretende servir. Tenemos programas de televisión violentos. Tenemos música que glorifica la violencia. Puedo seguir, pero creo que usted entendió el punto y a donde me dirijo.

Y hemos apostado que el remedio a nuestro mal social es la implantación de una educación con perspectiva de género. Y de repente, todas nuestras teorías sociales apuntan a ello como la solución. Y esto es así, porque el género se ha convertido en el paradigma en el cual ellas gravitan. Los paradigmas son supuestos amplios sobre cómo funciona el mundo y guían la forma en que los científicos sociales desarrollan teorías, realizan investigaciones y evalúan evidencia. El problema es que, si el paradigma es inadecuado, las teorías para solucionar el conflicto también lo serán. Y tal vez, nos corremos el riesgo de estar realizando un acercamiento miope que la evidencia de la investigación científico social no sustenta.

Algunos enfoques de la llamada perspectiva de género parten de la teoría que presupone un marco paradigmático inexistente: el hombre como un enemigo de la mujer o un conflicto que supone un cierto odio del macho por la hembra y viceversa como base del conflicto de la violencia en el marco social y familiar. Ese acercamiento que se informa de los postulados de la teoría social del conflicto hace el tratamiento del problema real inadecuado, porque la manifestación real de la violencia como mal generalizado, no solo la sufre un sector de la sociedad.

¡Todos los que la sufren no deberían experimentarlo, y punto!

En los hogares donde se vive la violencia doméstica o de género como se le llama en días recientes tenemos que preguntarnos, si solo es el género la raíz de la situación. Por ejemplo, otras variables desde las cuales podemos acercarnos al conflicto, sin necesariamente descartar los postulados del conflicto de género, pero que amplían la discusión son:

  1. ¿Qué papel juega el uso de sustancias controladas y drogadicción?
  2. ¿Qué papel juegan las desventajas sociales y acceso a oportunidades de superación económica?
  3. ¿Qué papel juegan las situaciones de salud mental y de su debido tratamiento?
  4. ¿Qué papel juega las promoción de ideas machistas en la crianza?

Hay una gama de factores que un acercamiento cerrado y/o sesgado no contempla. Por ejemplo, observe este interesante estudio que inquieta a la academia social europea. A este conflicto irresuelto aún se le llama la: Paradoja nórdica*. Un equipo de investigación de las universidades de València y de Lund (Malmö, Suecia) ha confirmado dicha paradoja, que consiste en la prevalencia de altos niveles de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja en países con altos índices de igualdad de género. El estudio confirma que Suecia (el país europeo con mayor igualdad en este ámbito) presenta más violencia contra la mujer, tanto física como sexual, que España (undécimo con mayor igualdad de género)

Parece que los nórdicos luego de 20 años llegaron al final de la escalera y han comenzado a darse cuenta de que estaban en el edificio equivocado. No importa cuán bien hayan subido la escalera, sirve de poco si el edificio es el incorrecto. Y puede que, si nuestra discusión acerca del tema no se abre de manera científica y no solamente ideológica, caigamos en una paradoja criolla o puertorriqueña.

 “Los resultados del estudio respaldan la idea de la paradoja nórdica, si bien las razones por las que se da no se comprenden todavía. La paradoja nórdica continúa siendo un importante reto para los investigadores que tienen como objetivo una mejor compresión de este grave problema social y de salud pública, y necesitamos continuar investigando para ser capaces de responder de forma más efectiva a su prevención y erradicación”, según el equipo de investigación de la Universitat de València.

Repito este problema es real y trágico. Ni una mujer mas debe ser víctima de opresión y violencia a manos de un hombre ni de nadie. Así como tampoco ningún ser humano debe vivir en situaciones que atenten contra su salud y seguridad. ¡Nadie señores, nadie!

Debemos abrir el debate y no cerrarlo. No queremos seguir perdiendo como sociedad a mas hombres y mujeres por este flagelo. Necesitamos educar para el respeto por la vida y la defensa de una convivencia de fraternidad y paz. A corto plazo tenemos que seguir protegiendo a quienes mas sufren. La reflexión debe continuar. Este no es un problema de hombres vs mujeres, de trans vs heterosexuales, de ateos vs cristianos… la violencia que nos ocupa es un problema de todos.

* Proveemos aquí el enlace para su investigación: https://www.google.com/amp/s/www.uv.es/uvweb/universidad/es/ficha-persona/confirman-paradoja-nordica-/suecia-tiene-indices-violencia-pareja-mas-altos-espana-pesar-mayor-igualdad-genero-1285950309813/Novetat.html%3fid=1286080129356&plantilla=UV/Page/TPGDetaillNewsAMP

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